miércoles, 18 de enero de 2012

Distintas formas de vida


La vida puede ir más rápida o más lenta, también en el reino animal. Los animales que viven rápidamente crecen mucho en poco tiempo, pero no llegan a alcanzar grandes tamaños. Se reproducen a edades muy tempranas, y a veces lo hacen una sola vez: tras reproducirse, mueren. En general, un animal que destina a la reproducción una parte importante de los recursos que adquiere tiene una vida corta. Se puede decir que vive muy deprisa. Hay animales cuyo modo de vida es el opuesto: retrasan la reproducción y dedican a ella una pequeña fracción de los recursos que adquieren cada año. Viven más años y llegan a alcanzar grandes tamaños. Esos viven lentamente.

En la naturaleza, como en las sociedades humanas, los recursos son limitados. Por ello, todo lo que se destina a la reproducción no se destina a otras funciones o a crecer; y eso quiere decir que los recursos que se dedican a la línea germinal, esto es, a producir gametos o a alimentar a la progenie, no se dedican a funciones o tareas que favorezcan la supervivencia. Por eso, un animal que destina una parte importante de sus recursos a reproducirse dispone de menos recursos para su propio mantenimiento y para aumentar de tamaño, y por esa razón, su vida suele ser más corta.

En la naturaleza se producen diferentes combinaciones del binomio “esfuerzo reproductor-tasa de supervivencia”, de manera que hay un continuo que va de un modo de vida más rápido (baja supervivencia-alto esfuerzo reproductor) a uno más lento (alta supervivencia-bajo esfuerzo reproductor). Y además, de ninguna de las combinaciones posibles se puede decir que sea la mejor o la más idónea. Eso es algo que depende, normalmente, de las condiciones ambientales.

El modo de vida rápido es ventajoso cuando hay abundancia de recursos y son los individuos de mayor tamaño los que experimentan con mayor intensidad el efecto de los factores ambientales que causan la muerte; bajo esas condiciones conviene reproducirse cuanto antes, aunque ello limite las posibilidades de supervivencia. Sin embargo, cuando hay mucha competencia por los recursos y los factores causantes de mortalidad inciden sobre todo en los animales menores, lo más ventajoso es adquirir un gran tamaño cuanto antes; por esa razón se retrasa el inicio de la actividad reproductora, y luego se destina a esa actividad una proporción de los recursos adquiridos relativamente pequeña.

Ese es el esquema general, un esquema que ha sido sistematizado en el marco de la denominada “teoría de los ciclos de vida”. Esa teoría ha sido verificada empíricamente en numerosas ocasiones, aunque también se han encontrado excepciones, normalmente atribuibles a la incidencia de factores singulares, no contemplados en el marco general. Uno de esos factores singulares puede ser la capacidad o el hábito de hibernar de los individuos de algunas especies. Me refiero aquí a especies de mamíferos.

La hibernación consiste en la adopción de un modo de vida en que no se desarrolla ninguna actividad aparente y el metabolismo se reduce de manera significativa por debajo del nivel basal. Hay diferentes formas de hibernar, ya que los mamíferos de pequeño tamaño que lo hacen suelen incurrir en una hipotermia (reducción de la temperatura corporal) muy severa y una supresión prácticamente total de las funciones fisiológicas. Otros mamíferos de mayor tamaño, como los osos, no reducen demasiado la temperatura corporal, pero suprimen parte de sus actividades y limitan considerablemente otras.


La hibernación ha sido considerada tradicionalmente como un modo de ahorrar energía durante periodos de duración variable en los que las condiciones ambientales son muy exigentes. Cuando escasea el alimento puede salir a cuenta renunciar a adquirirlo y evitar, de ese modo, gastar; eso justificaría el letargo propio de la condición hibernante. También puede salir a cuenta hibernar cuando hace tanto frío que se necesita gastar demasiada energía para producir el calor necesario para mantener la temperatura corporal constante.

Pero además del ahorro energético que permite, hay quien sostiene que la hibernación sirve también, o sirve sobre todo, para evitar la mortalidad por depredación, porque la hibernación se suele producir en cavidades subterráneas u otros refugios que no son fácilmente accesibles para los depredadores. Y al parecer, es cierto que la hibernación está asociada con una alta probabilidad de supervivencia. De hecho, es cinco veces más probable que muera un pequeño mamífero durante la estación activa que durante el periodo de letargo invernal.

Como se ha señalado antes, la hibernación constituye un factor que afecta a determinadas especies y que puede dar lugar a que se modifiquen algunos de los rasgos del ciclo de vida con relación a las predicciones de la teoría demográfica antes citada. Una variable clave en este contexto es la duración potencial de la vida o longevidad máxima. Se trata de una característica que no está necesariamente vinculada a la tasa de mortalidad determinada por factores ambientales. Esto es, cuando un animal consigue mantenerse a salvo de los factores ambientales potencialmente letales (patógenos, depredadores, temperaturas extremas u otros) llega a vivir el máximo tiempo que su naturaleza le permite. Por las razones dadas antes, una alta longevidad máxima suele ser característica de animales de vida “lenta”, y lo contrario ocurre con la longevidad baja.

Pues bien, si nos fijamos en los animales que hibernan, veremos que se diferencian claramente del resto en ese aspecto. La longevidad máxima de los hibernantes es significativamente mayor que la que predice su masa corporal. Un mamífero de 50 g que hiberna podría, por ejemplo, llegar a tener una vida un 50% más larga (2,8 años) que la de uno que no hiberna. En coherencia con ese dato, también se ha observado que los mamíferos que hibernan tienen un esfuerzo reproductor más bajo que los que no lo hacen. Y, como es lógico, los hibernantes alcanzan la madurez sexual más tarde y tienen tiempos de generación más largos (necesitan más tiempo para generar un determinado número de crías). Así pues, la condición de hibernante va asociada, efectivamente, a una vida más “lenta”, por lo que las predicciones de la teoría demográfica de los ciclos de vida han de ser modificadas o matizadas para tener en cuenta la incidencia de ese factor.

martes, 17 de enero de 2012

Nuevo dinosaurio encontrado

Hace 270 millones de años, en el Pérmico, en el territorio que ahora ocupa Sudamérica, vivió un carnívoro depredador, de más envergadura que un león, y unos seis metros de longitud, que llegó a colonizar buena parte del planeta, donde aún no existían los dinosaurios. Se trata de un dinocéfalo, un'cabeza terrible' que perteneció a la familia de los reptiles (terápsidos) y que vivió en Brasil.
En este país sudamericano un equipo internacional, dirigidos por el paleontólogo Juan Carlos Cisneros, de la Universidad Federal de Piauí (Brasil) ha logrado localizar el cráneo completo de un ejemplar, cuya especie ha sido bautizada como 'Pampaphoneus biccai'.
Debido a la intensa vegetación que hay en la granja Boqueirao, en el estado de Rio Grande do Soul, los investigadores utilizaron imágenes de Google Earth para seleccionar las áreas con mayor potencial paleontológico. "Así descubrimos el yacimiento en el año 2008", recuerda Cisneros en declaraciones a ELMUNDO.es, firmante del artículo que publican esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

Recreación del 'Pamaphoneus biccai', en lo que fue su entorno, a la caza de un herbívoro. |Voltaire Neto 
 
El yacimiento se encontraba en el claro de un frondoso bosque. Fue el color del terreno y de las rocas la pista para que los geólogos detectaran que se trataba de un lugar con mucha antigüedad y podía tener fósiles. "Realmente no es fácil encontrarlos en Brasil debido a la vegetación", reconoce el paleontólogo.
El dinocéfalo es un «reptil mamaliforme", pariente lejano de los mamíferos. Tenían incisivos entrelazados, por lo que eran muy cortantes, y cierto engrosamiento en los huesos del cráneo, que se cree que era una adaptación a las embestidas de otros congéneres cuando se disputaban el territorio o las hembras. Algunas especies incluso desarrollaron un cuerno.
En el caso del 'Pampaphoneus', el cráneo descubierto mide unos 35 centímetros de longitud. El fósil fue encontrado en 2008 en una granja en la región de Pampa del Rio Grande hace Sul. Su nombre se basa en el griego y significa 'el asesino de la Pampa', mientras que el 'apellido' es un homenaje Jose Bicca, propietario de la granja en la que se encontró.
"El hallazgo es importante, en primer lugar, porque es el carnívoro terrestre más antiguo de Sudamérica", señala el investigador. "Ya se han encontrado animales herbívoros que vivieron en el período Pérmico, pero este es el primer carnívoro, o para ser más exacto, 'superdepredador', como lo son los felinos de hoy en día".

El dinocéfalo, a escala respecto a un ser humano. |Voltaire neto
 
Además, el análisis comparativo de este fósil con otros dinocéfalos ha permitido descubrir que está relacionado con los restos encontrados con anterioridad en tierras tan lejanas como Rusia y Sudáfrica, lo que, según argumentan los paleontólogos, "constituye una fuerte evidencia de que las faunas terrestres en el 'supercontinente' Pangea tenían una distribución global en aquel período".
En palabras de Cisneros, esto significa que los vertebrados terrestres en el Pérmico ya podían migrar y dispersarse a grandes distancias (desde Brasil hasta Rusia), cuando los continentes estaban juntos.
El 'Pampaphoneus' poseían cuatro grandes dientes (dos superiores y dos inferiores) en forma de gancho para atrapar a sus presas con gran rapidez. Los huesos del cráneo que se han recuperado tenían muchas rugosidades, similares a las que hoy en día presentan los de los cocodrilos.
Compartía su espacio con los 'Tiarajudens', otro género extinto, en este caso de sinápsidos anomodontos herbívoros, que fue descubierto en el mismo yacimiento, y publicado en la revista 'Science' el año pasado. También hallaron restos de otros herbívoros.

domingo, 15 de enero de 2012

Otro satélite que caerá sobre la Tierra

Los fragmentos de la estación interplanetaria rusa Fobos-Grunt, que por un fallo aún no esclarecido quedó en la órbita terrestre en lugar de tomar rumbo a Marte, caerán el domingo en el Pacífico junto a las costas chilenas, según informó Roskosmos, la agencia espacial rusa.
"El momento más probable de la caída de los restos del aparato espacial Fobos-Grunt será el 15 de enero a las 21.51 hora de Moscú (17.51 GMT)", dice el comunicado. La caída, de acuerdo con los cálculos, se producirá "cerca de las costas de Chile", añade.
Roskosmos pronosticaba la víspera la caída de los restos de la estación en el Océano Atlántico y días antes, en el Índico. Según los datos de hoy el aparato está en una órbita de una altura máxima de 174,2 kilómetros y mínima de 149,7 kilómetros.
"Un grupo operativo sigue constantemente el descenso del aparato", indicó la agencia espacial rusa.
Con anterioridad, la agencia aeroespacial rusa Roscosmos informó de que el peso total de los entre veinte y treinta fragmentos de la estación Fobos-Grunt que chocarán contra la Tierra ascendería a unos 200 kilogramos.
La Fobos-Grunt, lanzada el pasado 9 de noviembre, debía cumplir una misión de 34 meses que incluía el vuelo a Fobos, una de las dos lunas de Marte, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra de una cápsula con muestras del suelo del satélite marciano.
El proyecto, con un coste de 5.000 millones de rublos (unos 170 millones de dólares), tenía como objetivo estudiar la materia inicial del sistema solar y ayudar a explicar el origen de Fobos y Deimos, la segunda luna marciana, así como de los demás satélites naturales en el sistema solar.
Hoy mismo se ha anunciado en Moscú que se prorrogan por una semana más las investigaciones de las causas del fallo que impidió el cumplimiento de la misión.

Científicos rusos preparan la nave el pasado noviembre. | Roscosmos



España en busca de vida marciana

El próximo mes de agosto un vehículo de la NASA llegará a la superficie de Marte. Su misión será recorrer el planeta rojo para estudiar qué probabilidades tiene la comunidad científica de encontrar vida extraterrestre. La misión 'Curiosity' salió hacia el espacio el pasado mes de noviembre desde el Kennedy Space Center. Pero ese día Cabo Cañaveral estaba plagado de científicos y autoridades españolas. No era para menos. España había desempeñado un papel importante en el proyecto.

El rover marciano más potente que se ha construido hasta la fecha lleva en sus entrañas un avanzado instrumento de medición diseñado en el Centro de Astrobiología (CAB), un instituto de investigación español con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

Recreación del 'Curiosity'. | CSIC / INTA
Aunque la NASA eclipse con su potencia científica y económica cualquier otra iniciativa, España es uno de los actores importantes en el estudio de Marte y de la posibilidad de que el planeta rojo albergue alguna forma de vida aún desconocida. Y en la escena de la investigación espacial, el CAB es uno de los centros más activos de España.

Precisamente el mismo día que la misión Curiosity de la NASA despegaba desde Cabo Cañaveral hacia Marte portando un pedacito de la más avanzada tecnología española, comenzaban en Río Tinto las perforaciones científicas para saber a qué profundidad y en qué condiciones se puede encontrar vida en el subsuelo del planeta rojo.

El pequeño 'Marte' español

Río Tinto es probablemente el mejor análogo geoquímico de Marte que hay en la Tierra. Los minerales que han encontrado en el planeta rojo también están presentes en este rincón de Huelva.
Resulta insólito que el mismo instituto de investigación esté yendo hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo para avanzar en el conocimiento de Marte. Y, más aún, si pensamos que se trata de uno español. Pero eso es precisamente lo que está haciendo el Centro de Astrobiología. Precisamente Javier Gómez Elvira, el director del CAB, es el investigador principal del proyecto que dio lugar al instrumento REMS, cuyas siglas en inglés significan Estación Ambiental y Meteorológica del Rover.
Cuando el vehículo marciano surque la superficie del planeta a partir del mes de agosto, este aparato será el encargado de estudiar las condiciones ambientales para saber qué probabilidades tiene la comunidad científica de encontrar vida en Marte.
Para el futuro queda la misión que decida perforar su superficie para buscarla definitivamente. "¿Que si la NASA hará una misión que perfore Marte para tratar de encontrar vida? Eso es seguro", asegura Javier Gómez Elvira a ELMUNDO.es.
Pero para ello es necesario estudiar cómo y dónde buscarla. Y ese es el objetivo científico del sondeo que se está realizando en Rio Tinto y que obtendrá testigos de roca hasta una profundidad de 1.000 metros bajo la superficie para averiguar si hay vida microbiana a esa profundidad o los restos biológicos de su presencia pasada.

Un modelo para buscar vida en el planeta rojo

Testigo de roca. | J. Yáñez 
Ahora, este proyecto, que cuenta con un presupuesto de 3,4 millones de euros para cinco años, ha vencido un buen número de dificultades técnicas para conseguir perforar una base de roca a centenares de metros de profundidad y sacar testigos de piedra -que parecen el mármol negro de las columnas de los museos del siglo XIX- en condiciones casi estériles, para evitar que se contaminen con bacterias de la superficie.

Antes de empezar a perforar, se realizó un estudio de la zona para saber qué profundidad es la más adecuada para buscar esas condiciones en el subsuelo. "La geofísica dice que lo más interesante está entre 400 y 600 metros bajo la superficie", afirma Ricardo Amils, director del proyecto de perforación IPBSL (Detección de Vida en la Faja Pirítica Ibérica, por sus siglas en inglés).

Ricardo Amils y Javier Gómez Elvira fueron pioneros en el estudio en la Tierra de los ambientes 'marcianos' como el de Rio Tinto. Ambos bromean acordándose del primer instrumento que usaron hace años para estudiar el ambiente de este río ácido. Lo bautizaron como Tritón, pero "era una cafetera", recuerda Amils.

Los ingenieros que lo diseñaron no se creían que las aguas de la mina podían resultar tan corrosivas. Y tras sumergirlo en el agua roja para tomar muestras, quisieron recuperarlo. Pero lo que sacaron poco se parecía a lo que había entrado en ese líquido ácido. Las juntas estaban corroídas y el instrumento quedó inutilizado. «Cómo hemos evolucionado desde nuestra primera visita a Río Tinto», dice nostálgico Gómez Elvira.

Hace 15 años, antes de que comenzaran las investigaciones del equipo de Ricardo Amils sobre organismos extremófilos -aquellos que son capaces de vivir en ambientes extremos-, nadie en la comunidad científica pensaba que el subsuelo albergaba vida. Ahora, la NASA ya tiene en mente que alguna de las próximas misiones al planeta rojo sea precisamente para perforar su superficie en busca de alguna forma de vida.

miércoles, 11 de enero de 2012

El Doomsday Clock

Las manecillas del 'reloj del apocalipsis' ('Doomsday Clock', en inglés) avanzaron un minuto ante el mayor riesgo de un posible desastre nuclear o una catástrofe causada por el cambio climático, según anunció el grupo de científicos que lo regula en el 'Boletín de los Científicos Atómicos'.
Este reloj, situado en la Universidad de Chicago y creado en 1947 por un grupo de científicos preocupado por el posible estallido de una guerra nuclear, se ha convertido en un indicador universalmente reconocido de la vulnerabilidad del mundo.
La última vez que el 'reloj del apocalipsis' movió sus manecillas fue en enero de 2010, cuando los científicos retrasaron las agujas un minuto desde los cinco a los seis minutos antes de la medianoche.

Un acto simbólico

Sin embargo, "frente a los avances insuficientes en la reducción de armas nucleares y la proliferación y la falta de acción continua sobre el cambio climático", han decidido avanzar la maquinaria un minuto hasta las 23.55, hora que simbólicamente representa que la humanidad está a cinco minutos de la hecatombe.
En un comunicado emitido por el comité de científicos que forman parte de la junta directiva de la revista se señala que "hace dos años parecía que los líderes mundiales podrían confrontar las amenazas globales a las que nos enfrentamos".
Pero "en muchos casos, esa tendencia no ha continuado o se ha revertido. Por esa razón, el Boletín de los Científicos Atómicos ha movido la manecilla del reloj un minuto más cerca de la medianoche, de vuelta a la hora que marcaba en el año 2007".

Los momentos más críticos

Las agujas del reloj han estado en varias ocasiones muy cerca de la medianoche del día del desastre, la que más en 1953, cuando se colocaron a dos minutos de las cero horas a raíz de la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de Estados Unidos.
En 1972, el reloj se retrasó a doce minutos, tras la firma del acuerdo de limitación de armas nucleares estratégicas (SALT).
En 1988, quedó colocado a seis minutos del momento final y en 1990 los cambios en el Este de Europa permitieron retrasar hasta diez minutos el posible comienzo del fatídico día.

martes, 10 de enero de 2012

Las revoluciones de una Estrella de neutrones

Una Estrella de neutrones es el residuo que queda tras la explosión de una estrella masiva en forma de Supernova. Este remanente estelar comprime en un radio de unos 10 Km alrededor de 1,4 masas solares. Como supondréis las densidades que hay son inmensas. Por ejemplo, una cucharilla de café de la materia de dicha estrella contendría la misma masa que una ciudad.

Otra de las características de las Estrellas de neutrones es que giran muy rápido.
Todas las estrellas giran sobre sí mismas, pero a velocidades muy pequeñas. El Sol por ejemplo realiza un giro cada 26 días.
Y entonces, ¿por qué las Estrellas de neutrones giran tan rápido?
La respuesta es que al disminuir tanto su radio y tener que mantenerse el momento angular, aumentan muchísimo la velocidad de rotación.
Esto es algo similar a lo que experimentan los patinadores sobre hielo que comienzan girando con los brazos abiertos y aumentan vertiginosamente de velocidad de rotación cuando los pegan al cuerpo.

Pero, ¿con qué velocidad giran las Estrellas de neutrones?
Por ejemplo la Estrella de neutrones que está en la Nebulosa del cangrejo, gira 30 veces sobre sí misma por segundo. Imaginad lo que tendría que sentirse al estar en su superficie!

Aunque parezcan velocidades muy grandes, esta estrella de neutrones no es de las que más rápido giran. Por ejemplo, la Estrella de neutrones J1614-2230 rota a más de 300 vueltas por segundo. En este caso la Estrella de neutrones se encuentra acompañada por otra estrella, formando un sistema binario.
Si nos vamos al extremo, la Estrella de neutrones XTE J1739-285 gira sobre sí misma a la increíble velocidad de 1.122 veces por segundo. Esto implica que esta estrella altamente densa y de unos 10 Km de diámetro gira a la vertiginosa velocidad de unas 67.320 revoluciones por minuto (r.p.m.).
Para que podamos comparar, un motor de un Fórmula 1 gira a máximo de revoluciones a unas 19.000 r.p.m. Además hay que tener en cuenta que lo que gira es un eje de unos centímetros de diámetro, frente a una esfera de 10 Km de diámetro. Es algo difícil de imaginar, pero el Universo es mucho más sorprendente de lo que podemos llegar a pensar a veces.

lunes, 9 de enero de 2012

Las tortugas de las Galápago

 

Durante décadas, el triste destino de las tortugas de Fernandina y de Floreana ha sido un tema clásico de la literatura sobre Galápagos, que ha mostrado el daño producido por el hombre tras su entrada en el paraíso.
Ahora, sin embargo, la historia acaba de dar un giro insospechado. Investigadores de Yale aseguran que la tortuga no está extinta y que deben quedar decenas de ejemplares viviendo en la más grande de las islas del archipiélago, Isabela. Debieron ser llevadas allí en algún momento del siglo XIX por el hombre y han seguido han procreando, porque los científicos han encontrado a sus descendientes, ejemplares híbridos mezclados con la tortuga propia de allí.

Todo es fruto de un trabajo llevado a cabo por biólogos de la Universidad de Yale y publicado en la revista 'Current Biology'. El trabajo sugiere que los descendientes directos de al menos 38 individuos de pura raza de la tortuga de Floreana ('Chelonoidis elephantopus') viven en las cuestas volcánicas de la costa norte de la isla Isabela, a más de 300 kilómetros de su hogar ancestral en Floreana.

"No es sólo un ejercicio académico" ha afiramdo Gisella Caccone, del Departamenteo de Ecología y Biología Evolutiva de Yale y autora princial senior del trabajo, al servicio de noticias Eurekalert. "Si podemos encontrar a esos individuos, podremos restaurar la población y devolverlos a su isla de origen. Esto es muy importante, ya que estos animales son especies clave que tienen un papel crucial en mantener la integridad ecológica de las comunidades insulares".

En la isla Isabela, que es la más grande del archipiélago y tiene cinco conos volcánicos, alguno de ellos activos, viven unos 7.000 ejemplares de tortugas, divididos en dos especies, la del sur ('Chelonoidis vicina') y la del norte ('Chelonoidis becky'). Los investigadores visitaron el extremo norte de la isla y tomaron muestras de 1.600 tortugas y los compararon con una base de datos genética de las especies vivas y extintas. Lo hicieron en torno al volcán Wolf, al norte de la isla.

Un análisis posterior detectó, sorprendentemente, los patrones genéticos de la tortuga de Floreana en 84 ejemplares, de una forma que indicaba claramente que uno de los padres de la tortuga había sido un miembro de raza pura de la especie desaparecida. Además, algunos de esos ejemplares eran sumamente jóvenes, pues 30 de los 84 híbridos tenían menos de 15 años, lo que invitaba a pensar que los progenitores deben seguir vivos dado que la longevidad de estos animales es grande y se ha sabido de ejemplares que han alcanzado casi los dos siglos en cautividad.

Estudiando los patrones genéticos de los híbridos encontrados, los científicos han llegado a la conclusión de que tiene que haber al menos 38 ejemplares puros de tortuga de Floreana viviendo en Isabela para haber producido ese número de vástagos y con esa variedad genética.

"Hasta donde sabemos, este es el primer informe del descubrimiento de una especie por medio de seguimiento de las huellas genéticas dejadas en los genomas de su descendencia híbrida," afirma Ryan Garrick, de la Universidad de Mississipi y autor líder del artículo aparecido en 'Current biology'.

Los autores del estudio consideran que sería conveniente buscar a los ejemplares puros que quedan en la isla para intentar montar con ellos un centro de reproducción que permita recuperar la especie. Según su trabajo, hay bastantes ejemplares y variedad genética como para asegurar la viabilidad de la descendencia. Además, afirman que, aunque no hubiera suficiente cantidad de ejemplares puros, la cría intensiva de los híbridos entre sí podría permitir recuperar la especie de Floreana.

Los investigadores no pueden asegurar cómo es posible que las tortugas de Floreana aparecieran en Isabela, pero teniendo en cuenta la intensa caza, tráfico y comercio que el hombre realizó durante siglos, están convencidos de que algún barco las cargó en una isla y las abandonó en la otra. Sin saberlo, estaban salvando los últimos ejemplares de la extinción en su hogar natal.